viernes, 27 de agosto de 2010

Valencia Connection

De nuevo vuelvo a tener un trabajillo en Valencia. Es poca cosa y tendré que ir por allí tan sólo una vez al mes con ida y vuelta en el día; pero bueno, siempre puedo coger el último vuelo de regreso a Madrid y aprovechar para pasear por esta ciudad, que me encanta, a última hora de la tarde como hice el pasado miércoles...

jueves, 19 de agosto de 2010

Historia de la revolución rusa de Leon Trotsky



Publicada en dos volúmenes, el primero se centra en la revolución democrático-burguesa de febrero de 1917 que derrocó a la anacrónica dinastía de los Romanov, mientras que el segundo describe las circunstancias que en octubre del mismo año permitieron la toma del poder a obreros y campesinos, bajo la dirección de Lenin y los bolcheviques, implantándose la dictadura del proletariado y la concentración de todo el poder en los soviets.

Apasionante lectura sobre uno de los acontecimientos más importantes del pasado siglo, que tuvo como consecuencias inmediatas la salida de Rusia de la Primera Guerra Mundial y la nacionalización de la tierra, y que habría de tener una importancia capital, de influencias universales, marcando un punto de inflexión en la historia de la humanidad y dividiendo al mundo en dos grandes bandos antagónicos durante más de setenta años.

Historia de la revolución rusa fue escrito entre 1929 y 1932 por un Trotsky recién expulsado de la URSS por Stalin. En él se hace referencia, en varias ocasiones, a los acontecimientos políticos que están sucediendo en España:


"En el momento en que se escriben estas líneas -principios de mayo de 1931-, la revolución «incruenta, pacífica, gloriosa» (la lista de estos adjetivos es siempre la misma) de España prepara ante nuestros ojos sus «jornadas de junio», si contamos por el calendario revolucionario de Francia, o las de «julio», si nos fijamos en el de Rusia. El gobierno provisional de Madrid, bañándose en frases que muy a menudo parecen una traducción del ruso, promete amplias medidas contra el paso forzoso y la carencia de tierras, pero no se atreve a tocar ni una sola de las carencias sociales. Los socialistas del bloque gubernamental ayudan a los republicanos a sabotear los objetivos de la revolución. El jefe del Gobierno de Cataluña, la parte más industrial y revolucionaria de España, predica un reino milenario sin naciones ni clases oprimidas, pero sin decidirse a mover ni un dedo para ayudar al pueblo a librarse, aunque no sea más que de una parte de sus odiadas cadenas. Maciá se esconde detrás del gobierno de Madrid, el cual, a su vez, se esconde detrás de las Cortes constituyentes. ¡Cómo si la vida se hubiera detenido para esperarlos! ¡Y cómo si no fuera ya claro de antemano que las próximas Cortes no serán más que una reproducción ampliada del bloque republicanosocialista, preocupado principalmente de que todo quede como antes!"

También resultan interesantes las referencias que se hacen, en el primer volumen de la obra, a la extraña relación entre el zar, la zarina, la Wirubova y Rasputin, el misterioso asesinato de este último -envenenado, disparado y ahogado- y las intrigas palaciegas de los Romanov.

Algo tediosas resultan las extensas exhortaciones políticas, en las que se describen las tensiones habidas entre los diferentes partidos de la época, el posicionamiento y la lucha entre la burguesía y la clase obrera, cada vez más cercana a los bolcheviques, por la detentación del poder. En ellas Trotsky recurre frecuentemente a citas entrecomilladas de los dirigentes militares, políticos y revolucionarios de la época, consiguiendo con ello dotar de mayor veracidad al relato.

martes, 8 de junio de 2010

De quinterías y amapolas a orillas del Júcar


El pasado fin de semana volví, como tantas veces, a tierras manchegas. Y el sábado por la mañana quise aprovecharlo para pasear por las orillas del Júcar, a su paso por Tarazona de la Mancha, en Albacete. No llevaba la cámara de fotos, pero no pude resistirme a tomar algunas fotografías, aunque fuera con el teléfono móvil, de los -ya por pocos días- coloridos campos.


Aprovechando de paso para echar un vistazo a algunas de las antiguas casas de labor, o quinterías manchegas, que fui encontrando por el camino.


Estas casas antiguamente debieron de dar cobijo a los gañanes durante sus interminables jornadas de trabajo. Hoy, inútiles, se encuentran en su mayor parte cubiertas por una exuberante vegetación, con las techumbres de carrizo y vigas de madera desmoronadas, y sus muros, desnudos ya de la cal que debió cubrirlos, dejan a la vista mamposterías y aparejos de adobe que dan  unas pinceladas de color ocre a las coloridas riberas del Júcar, colmatadas de amapolas en esta época del año.

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