jueves, 2 de septiembre de 2010

Gosálvez, un versalles en mitad de La Mancha



En un lugar de La Mancha, a orillas del Júcar, semiperdido en mitad de una frondosa chopera, se encuentra un suntuoso palacio al estilo del de Versalles. Mandado construir, hacia 1902, por Don Enrique Gosálvez, tras la venta de una pequeña fábrica de papel, propiedad de la familia, a Papelera Española.


En la construcción de “El parque”, como llamaban al palacio la familia Gosálvez, Don Enrique no escatimó en toda clase de detalles decorativos y constructivos, encargando el proyecto a Luis Sainz de los Terreros Gómez, un joven arquitecto que comenzaba a despuntar en Madrid.



El edificio tiene planta con forma de “U”, en el hall de entrada una escalera imperial comunicaba los tres niveles de que consta el cuerpo central, coronado por una gran mansarda. En el centro de esta cubierta, hoy medio derruida, a duras penas se sostiene una linterna acampanada que debió de servir para dotar de luz al fastuoso hall y a su escalera.



Las alas laterales disponen de entresuelo y planta principal y en ellos se encuentran salones, habitaciones y cuartos de baño.


Algunos de estas salas recibieron el nombre de las decoraciones, así había una “sala árabe” por los motivos geométricos del alicatado del zócalo, una “sala oriental” decorada con papeles de arroz pintados a mano y cañas de bambú en los zócalos y ventanas, un “salón de los espejos” entre cristales y pinturas al fresco y un “salón de la chimenea” presidido por una escultórica chimenea en la que se encuentran talladas las iniciales de Enrique Gosálvez.




Todo el inmueble fue escrupulosamente decorado hasta el último detalle: esculturas de bronce y pinturas de los más prestigiosos artistas, molduras en madera estilo Art Noveau que rematan zócalos y puertas con formas orgánicas, trampantojos en paredes, alfombras en todas las estancias, lámparas de cristal de piedra… Pero la joya de la corona, hoy saqueada, al parecer se encontraba en los jardines: una fuente conocida como “la zarina” que, según ha trascendido fue un regalo de Alejandra, la esposa del último zar Nicolás II.



El palacio fue habitado por los Gosálvez durante 30 años. Con la llegada de la Guerra Civil los negocios de la familia entraron en declive y el edificio fue confiscado por el Gobierno Republicano y usado durante la guerra como maternidad y albergue infantil, para las mujeres y niños que llegaban como refugiados desde el frente de Madrid.



Desde el fin de la contienda hasta la actualidad, para mí es todo un misterio los usos o sinusos que haya podido tener este formidable edificio. Lo cierto es que en la actualidad el edificio se derrumba a pasos agigantados, debido sobre todo al robo –en la última década- de las placas de zinc que cubrían la cubierta. Desprotegido de la lluvia, el agua se cuela hasta los cimientos, pudriendo toda la estructura –principalmente de madera-. Gran parte de los forjados se han caído y el acceso a las plantas superiores y al sótano ya es imposible, pudiéndose acceder tan sólo a algunas pocas salas y pasillos de la planta principal.


Dice, Mariann Leándrez, tras la visita que realizó al palacio durante el verano de 2004:

“Ya no podía visitarlo como hacía tres años, subiendo por sus escaleras y recorriendo todas las salas en las cuales se podían admirar los restos de sus decoraciones, recordándole lo maravilloso que seguía siendo. Esta vez todo a mi alrededor era quebradizo y herido. A pesar de mi valentía en lugares como ese, en los que no pienso en el peligro que a veces corro al intentar acceder a rincones impenetrables, no podía por más que retroceder.”


En el 2006 el palacio y los terrenos colindantes -donde todavía se encuentran, en mejor o peor estado de conservación, las garitas de los guardeses, las caballerizas, una ermita y algunas fábricas propiedad de los Gosálvez- fueron adquiridos por Juan Miguel Núñez, copropietario del popular Hotel Juanito de La Roda, con la intención de rehabilitar los edificios convirtiendo la finca en un complejo hotelero.
 
 
Pero la crisis llegó en el 2008 y es de suponer que, como otros tantos proyectos, éste se haya paralizado por el momento por falta de financiación. Así que el palacio seguirá abandonado por unos cuantos años más, o quizás sea más acertado decir semiabandonado, pues son muchos los curiosos que se acercan al palacio para realizar una sesión de modelos...


 ... Rodar un cortometraje...

  ... O incluso un imaginativo spot publicitario...


 

Fuente: Tébar Toboso, Benjamín. “La maternidad de Villalgordo del Júcar durante la Guerra Civil” en: La Guerra Civil en Castilla-La Mancha, 70 años después. 2006.

7 comentarios:

llvllurciana dijo...

Qué pena que algo tan bonito se deje morir de esa manera!!

Feliz día.
Un beso.

Perfect Big Natural dijo...

mola

María dijo...

Es una verdadera maravilla. Me acuso de no conocerlo pero lo anoto en mi agenda de viajes.
Gracias por tanta y tan bella información, que me ha impresionado.
Un abrazo

Chimista dijo...

Un reportaje impresionante. Me ha encantado, tanto las fotografías como la documentación histórica. No me gustaría pasar una noche de invierno ahí dentro... ¡Qué triste que todo se vaya a perder! Un saludo. Chimista.

Nalabcer dijo...

Buenas Ingelmo, no sabia que habias visitado este lugar hasta que he visto el enlace que me pusiste en un comentario. La verdad es que el palacio es una pasada, yo lo visité hace un tiempo también, por la página lo tengo posteado.

Te he editado el comentario y lo he publicado como si lo hubiera escrito yo citandote, ya que al menos en mi página cuanta menos info se dé de un sitio mejor y el palacio es un sitio que tengo publicado en anonimato, entonces simplemente te lo he editado por mantener el sitio en secreto. Espero que no te moleste.

Sin más, un saludo desde Valencia. Me iré pasando, que ya he visto también que estuviste por la marina (sitio que tengo pendiente aun).

Mariann dijo...

Gran sorpresa descubrir que hay gente que se preocupa por estos maravillosos tesoros perdidos... y corroboro las palabras adoptadas de mi artículo sobre el palacete...

Un saludo para todos...

Mariánn Leándrez

Anónimo dijo...

precioso. Yo soy descendiente (tataranieta de la sobrina de enrique gosalvez) de las personas que vivieron alli, pero no he podido verlo porque cuando fui el año pasado estaba vallado y no pude pasar. una pena... me hubiese encantado poder ir alli un verano, a verlo por dentro... ahora me interesa muchiiisimo saber su historia y la de las personas que vivieron alli... estos blog me ayudan en mi investigacion.. un gran trabajo.. Gracias!

C.A.J

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