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miércoles, 12 de mayo de 2010

La Colonia de Santa Eulalia

Administración de Correos y Telégrafos y fachada
de la antigua hospedería de la Colonia de Santa Eulalia

Hace ya algún tiempo que hablé de esta colonia agrícola semiabandonada, la cual descubrí por casualidad cuando decidí colarme en el viejo caserón de los Giles. En esta ocasión me gustaría contar algo acerca de la histórica colonia y aprovechar para dejaros algunas fotografías, que tomé el pasado verano, de los ruinosos edificios decimonónicos que allí pueden encontrarse.

La Colonia de Santa Eulalia se encuentra entre las localidades de Sax y Villena, en el interior de Alicante. Fue edificada de nueva planta a finales del siglo XIX, en base a la ley de colonias agrícolas de 1868, que buscaba fomentar el cultivo de grandes extensiones de tierra deshabitadas, dentro del marco del socialismo utópico, y tomando como modelo las colonias textiles existentes en Cataluña.

Don Antonio Padua Saavedra, Conde de Alcudia, puso el terreno: unas 138 hectáreas de tierras fértiles, situadas en la ribera del Vinalopó, en el lugar donde el río alcanza su máximo caudal; y Don Mariano Bertodano y Roncali puso el dinero necesario para la construcción de la colonia, dinero que consiguió tras el casamiento con la hija de un indiano, que más tarde le abandonaría por el Conde de Alcudia.

La colonia, autosuficiente, tenía como fin el cultivo, recolección y elaboración de productos agrícolas y para ello contaba con una fábrica de harinas, una fábrica de alcoholes, almazaras, bodegas, lagares y almacenes varios. Tal debió ser su importancia entre los años 1887, en que fue declarada Colonia Agrícola de Primera Clase, y 1925, que la colonia llegó a contar con una estación de ferrocarril, hoy desaparecida, un teatro, un casinete, una hospedería, una administración de Correos y Telégrafos, numerosas viviendas y hasta un palacio para los condes.

Fachada principal del Palacio de los Condes

El Palacio de los Condes, de estilo modernista, se comenzó a construir en 1898. Destaca en la fachada principal, sobre un frontón semicircular, un relieve alegórico de Agricultura e Industria.

Detalle del frontón que corona la fachada principal
del Palacio de los Condes

Fallada lateral del Palacio


En el centro de la colonia se encuentra el que quizás sea el edificio más emblemático de Santa Eulalia, la fábrica de alcoholes "La Unión" y la bodega anexa, que destaca por su verticalidad y cuya chimenea cuadrangular puede verse desde cualquier punto de la colonia. En ella se destiló el coñac Santa Eulalia hasta 1936.


Bodega anexa a la fábrica de alcoholes "La Unión"

En uno de los laterales de la Plaza de San Antonio, rodeada principalmente por viviendas, se encuentra la fábrica de harinas "El Carmen", un enorme edificio de tres plantas, en cuya fachada principal destaca la línea recta y el contraste producido por el blanco del encalado y el rojo intenso del ladrillo cara vista.


Muy cerca de allí se encuentra el pequeño Teatro Cervantes. A través de los muros derruidos de lo que fuera el escenario puede verse la austera decoración del interior, compuesta principalmente por frescos con retratos de célebres personajes de la dramaturgia y escenas cotidianas de la colonia.




Como puede apreciarse en las fotografías los edificios de la Colonia de Santa Eulalia se encuentran en un estado bastante lamentable y, o las localidades de Sax y de Villena, la diputación provincial de Alicante y la Generalitat Valenciana arriman el hombro y se hacen cargo de su restauración, o estos edificios, de indudable valor histórico y arquitectónico, terminarán desmoronándose irremediablemente.

martes, 13 de abril de 2010

Casa en ruinas



Hace algunos meses, durante mi estancia en Caudete, tomé estas fotografías de una casa de campo en ruinas junto al talud de las vías del futuro AVE Madrid-Alicante.

Uno no puede dejar de sentir una especie de placer arqueológico cuando descubre este tipo de ruinas y se decide a explorarlas. Cualquier objeto encontrado, por nimio que sea, hace que te preguntes por su historia, por sus habitantes, por las experiencias allí vividas...

Yo, en el momento de tomar estas fotografías, me acordaba de los versos de Gastón Baquero:

Hoy he vuelto a la casa donde un día
mi infancia campesina conociera
el pavor y la extraña melodía
de encontrar otra vez lo que muriera.

Ya nada atemoriza, nada altera
el ritmo de la sangre. Aquí vivía
(cuando era mi vida primavera)
la que a los niños en dioses convertía.

Vacío el caserón, rotas las jarras
que las rosas colmaron de belleza,
en vano vine en busca de mí mismo:

todo es inútil ya, perdidas las amarras,
y vencedoras las ruinas, es la pobreza
la única rosa nacida en el abismo.

sábado, 6 de marzo de 2010

El castillo de Sax



El castillo de Sax se alza sobre una cresta caliza, cercana a la población de Sax, en la margen derecha del río Vinalopó.

Es una de las tres grandes fortalezas de la comarca del Alto Vinalopó, junto con las de Villena y Biar. Formaba parte de la línea defensiva de esta zona, entre musulmanes y cristianos primero y después entre castellanos y aragoneses.

El castillo se compone básicamente de dos torres cuadradas, de períodos diferentes, unidas por un lienzo de muralla con almenas que se adapta al terreno rocoso sobre el que se levanta. La torre norte, de menor altura, es la más antigua. Construida con muros de tapial, data de época almohade (s. XII); aunque sus cimientos podrían ser de época romana. Al suroeste, visible desde kilómetros de distancia, destaca su Torre del Homenaje. De unos 20 m. de altura, fue construida en el siglo XIV mediante muros de mampostería y esquinas reforzadas con sillería. Su cimentación, de época musulmana, data del siglo X.

La población actual de Sax tiene su origen a finales del s.XII, cuando el califa Yusuf al-Mumín (Yusuf I) licenció a parte de sus tropas para que se establecieran con sus familias en estas tierras con el fin de repoblarlas y defenderlas.


En 1240, dos años después de la conquista de la ciudad de Valencia por los  cristianos, una expedición de caballeros aragoneses de la Orden de Calatrava consiguieron tomar los castillos de Sax y Villena, en nombre del rey de Aragón Jaime I El Conquistador.  En 1244, por el Tratado de Almizra, ambos castillos pasan a manos castellanas, quedando integrados algunos años después en el señorío de Villena, en poder del infante don Manuel, señorío que sería elevado a marquesado en 1366. Finalmente el castillo de Sax pasará a la Corona de Castilla en 1480, con los Reyes Católicos.


Uno de los hechos de armas mas notables, ocurrió en la segunda mitad del siglo XIV, durante la guerra conocida como de los dos Pedros (Pedro el Cruel de Castilla y Pedro el Ceremonioso de Aragón) en la cual el rey aragonés estableció su campamento al pie del castillo con 20.000 hombres.

Durante la Guerra de Sucesión, Sax se declaró partidaria de la causa borbónica. La villa fue tomada en 1707 por las tropas del archiduque Carlos en preparación de la Batalla de Almansa, pero el castillo resistió.
Sax perteneció a la provincia de Murcia hasta 1836, en que se integró en la de Alicante.


Cuando se realizaron estas fotos, en agosto de 2009, la fortaleza estaba siendo restaurada y el proyecto contemplaba la realización de una polémica escalinata que comunicara el castillo con el casco urbano.



Fuentes:

miércoles, 17 de febrero de 2010

El castillo de Chinchilla



En lo alto de un promontorio situado junto a la autovía A-31, a unos 15 km al sureste de Albacete, se encuentra esta joya medieval, desde la cual se domina buena parte de la llanura manchega, tal y como atestiguan unas seguidillas de la región:

"Desde el Alto Chinchilla
se ve La Roda,
Albacete y Almansa,
la Mancha toda"


Chinchilla de Montearagón y su castillo están situados en un importante cruce de caminos desde la antigüedad . Forma parte de una ruta de castillos que transcurre por un corredor natural que une el sureste y levante con el centro peninsular y Andalucía. Algunos ejemplos de esto son: en la provincia de Cuenca, el castillo convento de Uclés, el Castillo de Garcimuñoz, el Torreón de Cervera del Llano y el castillo de Honrubia; en la provincia de Albacete, los castillos de Chinchilla y Almansa; en Alicante, los castillos de Sax, Villena, Elda, Petrel, Novelda y el de Santa Bárbara en la capital de provincia; y en Valencia, los castillos de Montesa y de Játiva.

El castillo de Chinchilla fue construido en el siglo XV por el Maestre de la Orden de Santiago y Marqués de Villena, Juan Pacheco, en el lugar donde antes hubiera una alcazaba árabe conocida como “Xerif El-Edrisi”.


Adaptado a la orografía del terreno, es de planta ovalada. En su interior la vida se articulaba en el gran patio de armas, en cuyo centro se alzaba la torre del homenaje, de planta cuadrada y muros de sillería de más de 33 metros de altura por 9 metros de lado. Compuesta de dos estancias superpuestas y una terraza almenada con matacanes. Al interior se accedía por una escalera exterior que subía hasta una sala situada en el primer piso, llamada Sala de los Secretos, con bóveda nervada de estilo gótico. La torre asumió un uso residencial y de poder feudal.

Dispone el castillo de torreones de planta circular en los cuales se abren bocas de tiro o troneras. Realmente espectacular es el enorme foso que rodea toda la edificación, tallado en la misma roca, cuenta con 10 metros de ancho por 6 de profundidad y aumenta la altura de sus ya elevados muros al dotarlos en su arranque de un talud inclinado.


La puerta de entrada está formada por un arco de medio punto adovelado, flanqueado por dos magnificas torres circulares con dos cornisas, la superior el doble de gruesa que la inferior. Sobre ambas torres se encuentra tallado el escudo del Marqués de Villena.


Numerosas batallas son las que se han librado frente a sus altísimos y fuertes muros, desde las diferentes escaramuzas acaecidas entre Isabel la Católica y el Señorío de Villena, en el siglo XV, hasta la Guerra de Independencia, donde las tropas francesas, tras apoderarse del castillo en 1812, volaron la torre del homenaje.


El más famoso de sus huéspedes, fue César Borgia, hermano de Lucrecia e hijo predilecto del Papa Alejandro VI, a quien el Gran Capitán trajo preso a España, en 1504, por orden de Fernando el católico. Desde entonces y hasta 1950, el castillo ha sido usado como prisión en numerosas ocasiones.

En la actualidad, el castillo de Chinchilla está siendo rehabilitado con el fin de convertirse en Parador Nacional. El proyecto contempla incluso la recuperación de la desaparecida torre del homenaje.

Especial interés tienen también las casas-cueva, que aún hoy siguen construyéndose a los pies del castillo, y el centro histórico de Chinchilla, excelentemente conservado.




Fuentes:

martes, 2 de febrero de 2010

7 meses y 2 días en Caudete



Tras 7 meses y 2 días en Caudete hoy termina mi labor en este pequeño gran pueblo al que llegué, por tiempo indefinido, el pasado 1 de julio. Ahora regreso a Madrid para comenzar una nueva etapa que espero sea, tanto en lo laboral como en lo personal, tan interesante como la que acabo de cerrar.

La población albaceteña de Caudete cuenta en la actualidad con unos 10.000 habitantes y se encuentra situada en el extremo sureste de Castilla la Mancha, en la región conocida como el corredor de Almansa. Linda al Este con la población alicantina de Villena y al suroeste con la población murciana de Yecla. Un lugar geográfico privilegiado, que en tiempos remotos sirvió de frontera entre los reinos de Castilla y Aragón, y en el que en la actualidad confluyen tres comunidades autónomas.

Un paseo por sus calles nos lleva desde su fortaleza medieval de origen musulmán al más bello estilo gótico catalán que dio origen a la Iglesia de Santa Catalina, pasando por el barroco del Convento de Carmelitas o del Santuario de la Virgen de Gracia. Completan el recorrido dos bellas muestras del modernismo neomudéjar: la Iglesia de San Francisco y la Plaza de Toros las Arenas.

En las próximas semanas espero poder publicar algunas entradas que tengo atrasadas a cerca de algunos de los lugares que he podido visitar en la región.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Omar Sosa (Caudete, 29-10-09)


Cuatro fueron los recitales que Omar Sosa dio la semana pasada en la provincia de Albacete: el 29 en Caudete, el 30 en Almansa, el 31 en Higueruela y ayer, 1 de noviembre, en Casas Ibáñez.

Yo tuve la fortuna de poder asistir el pasado jueves al de Caudete y descubrir el enorme talento de este músico cubano.

Omar Sosa es uno de los artistas de jazz con más personalidad del panorama actual. Su música es un auténtico alegato a la libertad creativa, fusiona elementos de electrónica contemporánea con sus raíces afro-cubanas, dejando siempre un amplio espacio en sus directos para la improvisación, la experimentación y la sorpresa.

Prolífico artista con 20 discos en el mercado desde que publicara Omar Omar en 1997. Ha recibido varias nominaciones a los Grammy por sus discos Sentir (2003) y Mulatos (2006).

Su próxima actuación este viernes en el L'Auditori de Barcelona, después su gira Afreecanos continuará a través del continente negro.

viernes, 2 de octubre de 2009

2 de octubre de 1609: la expulsión de los moriscos valencianos


Hace 400 años, el 2 de octubre de 1609, miles de familias iniciaban un exilio sin retorno. La primera expedición de expulsión sale del puerto de Denia, pero seguidamente miles de personas son embarcadas en Javea, Santa Pola, Vinaroz, Alicante o Valencia; ascendiendo a 125.000 el total de deportados en el Reino de Valencia, aproximadamente un tercio de la población. Ante un drama humano de dimensiones tan considerables, los poderes de la época buscaron una justificación apelando a diferentes causas políticas, económicas, religiosas, demográficas y de seguridad nacional.

En Orán (a sólo 200 km de la costa alicantina) se pierde la pista de los deportados. La ciudad era un enclave español. Su gobernador, el conde de Aguilar, expulsó rápidamente a los recién desembarcados fuera de las murallas, sin protección ni escolta.

Los moriscos valencianos se encontraron así en tierra desconocida, sujetos a un nuevo expolio.



Pocos adultos quedaron en territorio valenciano. Y si lo hacen es obligados y en condiciones penosas: como prisioneros tras las revueltas de la Vall de Gallinera (o Laguar) y la Muela de Cortes (noviembre de 1609).

El Decreto de expulsión, por consideraciones religiosas (se les había bautizado, son aún inocentes), permite quedarse a los niños de corta edad, siempre que los padres lo consientan. Pocos lo hacen. Pero el padre Fonseca (1612) observa que "advirtiendo esto la piedad de los valencianos, se determinaron a hurtar cuantos podían". En la gobernación de Orihuela serán unos 300. Sus patronos los utilizaron como criados y servidores domésticos.

El balance de todo lo que dejaban atrás, y que por decisión del rey Felipe III pasó a manos de los señores, es impresionante. Miles de casas, un número indeterminado de almazaras, hilos de agua, parcelas de secano y huerta, huertos, caballerías, herramientas...

Se cerraba así un proceso histórico abierto más de trescientos años antes, con la ocupación del territorio por los ejércitos de Castilla y Aragón.


Los moriscos no eran ninguna minoría marginal. Eran los descendientes de la población nativa de estas tierras. Sus antepasados habían habitado este territorio durante las etapas ibérica, romana y visigoda. Islamizados a partir del siglo VIII, perdieron el control del poder político con la formación del reino cristiano de Valencia (1238-1304), y se vieron sometidos a violentos procesos de expulsión; procesos que llevaron a la destrucción de muchas comunidades y a su concentración en hábitats precarios.

La revuelta popular de la Germanía (1519-1523) forzó el bautismo cristiano de muchos musulmanes del Reino de Valencia. Fueron obligados a cambiar oficialmente los nombres andalusís (Fatima, A'ixa, Sa'ad, Ibrahim, Abdallah...) por nombres cristianos. Desde entonces quedaron en una posición incómoda: no eran musulmanes, pero se sospechaba de su nueva condición de cristianos.

Desaparece el apelativo "moro" o "sarraceno", sustituido por "nuevo convertido" o "cristiano nuevo". El término "morisco", vivido como despectivo por la colectividad, se encuentra únicamente en textos privados o de administraciones donde no estaban representados y se generalizará después de la expulsión.



Antes de la conquista del reino nazarí de Granada (1492), los musulmanes valencianos no suponían un serio peligro. Pero la expansión mediterránea del Imperio Otomano, el levantamiento de los moriscos granadinos de las Alpujarras (1568-71), así como las incursiones de piratas berberiscos sobre las costas del Reino, cambiaron la perspectiva.

El valle del río Vinalopó se convirtió entonces para los gobernantes en un reducto de inestabilidad, donde vivían herejes sospechosos de connivencia con los enemigos del rey y de la religión y, en consecuencia, eran un peligro potencial para la extensa fachada marítima del país.



En varias ocasiones se pensó en decretar su expulsión, pero la medida se pospuso debido a las presiones de la nobleza aragonesa y valenciana, beneficiados de este régimen de semiesclavitud.

Finalmente, el 4 de abril de 1609, Felipe III firma en el Alcázar de Segovia el decreto de expulsión, calcado del de los Reyes Católicos contra los judíos, de 1492.

El 23 de septiembre en las calles y plazas de Valencia se pregonaba la pragmática de expulsión, en la que el rey tachaba de apóstatas, herejes y traidores a los moriscos.

En 1616 concluye la expulsión de los moriscos de tierras españolas.



En el total de la población peninsular los expulsados, casi 300.000, eran una minoría relativamente pequeña. La perspectiva cambia si nos referimos al conjunto de la población valenciana, donde los ex-musulmanes venían a ser aproximadamente una tercera parte del total de los habitantes, representando incluso más del 75% en localidades del sur valenciano (Alicante) como Crevillent, Aspe, Monóvar, Elda, Petrel, Novelda, Albatera, Cox, Redován, la Granja... (en conjunto, una de las áreas de poblamiento más denso de toda la península).

La pérdida demográfica fue terrible y la repoblación tardo cerca de un siglo en llenar parcialmente aquel vacío. Los campos quedaron sin cultivos y los señores territoriales perdieron muchas de sus rentas.



Aquello que más separaba a moriscos y a cristianos viejos era la lengua. Valenciano y castellano debieron ser conocidos por aquellos que tenían relaciones fuera de sus comunidades, pero era "la algarabía" (etimológicamente al-'arabiyya, "el árabe") la lengua popular, la que sonaba dentro de las casas y en las calles de sus arrabales y pueblos.

Tanto es así que en Crevillent y en la zona de les Valls serán los cristianos viejos los que necesitarán conocer aquel idioma.

A lo largo de los siglos XVIII, XIX y XX los valencianos han recreado la imagen tradicional/popular del moro (y del morisco), una imagen que se manifiesta en celebraciones de indudable valor cultural. Buena cuenta de ello son las fiestas de nominadas "de moros y cristianos" que se celebran cada año en la mayoría de municipios alicantinos e incluso en algunas poblaciones castellanomanchegas limítrofes, como Almansa o Caudete.

En la actualidad se trabaja en la elaboración de una ley que permita un fácil acceso a la nacionalidad española a los descendientes de los moriscos. Esta medida podría beneficiar a un número indeterminado de personas en Marruecos, Argelia, Túnez, Mauritania, Mali y Turquía, entre otros lugares. Este hecho es consecuencia del reclamo realizado por algunos historiadores y académicos españoles y marroquíes desde 1992 pidiendo para los moriscos un trato similar al dado a los descendientes de los sefardíes expulsados.




"... Nicolás Alfafar (...) que ha sido siempre muy amigo de christianos viejos, y ha tenido siempre muy honrrado ttrato, quando se publicó el edicto de Vuestra Magestad dixo al rector de Novelda 'que el Rey, nuestro Señor, diga que hemos sido moros y que lo somos, dize mucha verdad, porque en efecto jamás hemos sido christianos ninguno de nosotros, por más demostraciones que hayamos dado dello. Pero que diga que somos traydores, no lo sé yo, puede ser que su Magestad no esté bien informado'..."

Palabras del morisco de Aspe Nicolás Alfafar citadas en una Carta del obispo de Orihuela al rey datada el 3 de noviembre de 1609.




Fuentes:


Exposición "Moriscos del sur valenciano: memoria de un pueblo olvidado" en la Casa de Cultura de Caudete; Centro de Estudios Moriscos de Andalucía (CEMA); "La expulsión de los moriscos" en Historia de Calpe; "Moriscos" en Testigo; Wikipedia

jueves, 1 de octubre de 2009

En algún lugar de La Mancha, ayer, tras la tormenta


martes, 29 de septiembre de 2009

Wake Me Up When September Ends

"El verano llegó y ya ha pasado,
la inocencia puede que no se pierda nunca,
despiértame cuando termine septiembre..."

Green Day



Esta noche 18 mil espectadores podrán despedir el verano junto a los Green Day en el Palacio de Deportes de Madrid. El grupo estadounidense regresa a la capital española tras 5 años de ausencia para presentar su último álbum 21st Century Breakdown, aunque la banda ha prometido dar un repaso a los temas más conocidos de su discografía.

A mi me hubiese encantado asistir, pero de momento sigo trabajando en Caudete (ya van 3 meses); así que me conformaré con escuchar este Wake Me Up When September Ends mientras afuera sigue lloviendo a manta por tercer día consecutivo. Y es que este año el otoño llega puntual y, tras un verano tan caluroso como el que hemos tenido, la gota fría promete hacer estragos.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Casa "los Giles"


Hacía ya varios años que tenía puesto el ojo en este antiguo caserón, situado entre las poblaciones de Villena y Sax. Siempre me llamaba la atención cuando pasaba junto a él camino de la costa alicantina y mi cabeza no podía evitar imaginar como habría sido la vida en ella en su época de esplendor.

Esta casa señorial es conocida como los Giles y fue construida a principios del siglo XX muy cerca de Santa Eulalia, una colonia agrícola semiabandonada, edificada de nueva planta a finales del siglo XIX, al estilo de las colonias textiles catalanas, por el Conde de Alcudia, Antonio de Padua Saavedra, y D. Mariano Bertodano y Roncalí.


La Casa "los Giles" tiene forma cúbica, con un tejado a cuatro aguas. Cuenta con tres plantas y en la última destacan las mansardas, que confieren al edificio su singular elegancia y cierto aire parisino.

Según Gabino Ponce Herrero, los Giles responde al tipo "Casa Grande" dentro de la clasificación que hace de las casas agrícolas de Sax:

"Estas casas estaban ligadas a antiguos grandes propietarios, en absoluto dedicados al trabajo directo de las tierras, llevadas mediante encargados, medieros y peones. Estos propietarios, en su mayor parte rentistas, fueron vendiendo sus fincas a lo largo del siglo XX para trasladarse a Valencia y Madrid principalmente."

"Las casas se caracterizan por sus grandes dimensiones, a menudo con dos o más plantas habitables, y las de finales del siglo XIX y principios del XX por su carácter suntuoso, manifiesto en el estilo arquitectónico, en su selecta ornamentación y en la reserva de una parte de las tierras de labor para espacios ajardinados. En ocasiones estas casas son auténticos palacios. Además, siempre desligadas de estas viviendas, a espaldas de ella o formando calle, aparecen otras edificaciones y dependencias destinadas a bodegas, almacenes de grano y frutos, depósitos de herramientas y aperos, cuadras para el ganado de labor, viviendas para el encargado y los peones, etc. Junto a la casa y dependencias se extienden las tierras de labor."

Pues bien, aprovechando mi estancia en Caudete, a unos 25 km. de la casa, hace algunas semanas me decidí a visitarla, pero cuando llegué allí y, a través de las ventanas de la planta baja, que están abiertas, vi colchones tirados por el suelo, litronas, revistas, etc., me entró el canguelo y me limité a sacar fotografías del exterior.

Pero ayer, tras varias semanas buscando información a cerca de la historia de la casa, la curiosidad me venció y provisto de botas de obra, casco y linterna, me colé por una de las ventanas y recorrí cada una de sus plantas ;-]

Al principio me lo tome con mucha cautela y prudencia, había entrado solo en la casa y no tenía ganas de toparme con alguien que la pudiera estar habitando temporalmente y me viera como a un invasor...

Sala a sala fui cerciorándome de que al menos en la planta baja no había nadie, a la vez iba identificando posibles salidas alternativas en caso de tener que salir por patas. En la cocina encontré una puerta abierta que salía a la calle por la fachada trasera.

En la planta baja encontré, a parte de los mencionados colchones, estanterías volcadas y sobre todo multitud de revistas antiguas que cubrían los suelos por todas partes.

Ya algo más confiado, comencé a subir las escaleras hacia la planta primera. Eso sí, en cualquier caso, trataba de hacer el menor ruido posible en cada paso, andando prácticamente de puntillas y aguzando el oído. Si había alguien en la casa, tenía claro que quería verlo yo antes de que me viesen a mí.

Pero lo cierto es que fuera hacía mucho viento, y al no disponer las ventanas de vidrios, el viento entraba en la casa a su antojo haciendo chirriar algunas puertas e incluso, mientras subía por la escalera hacia la planta superior, podía oírse en ésta el continuo golpeteo de una contraventana de madera. El corazón casi se me sale del pecho.

Las pulsaciones no recuperaron su ritmo cuasi normal hasta que alcancé la planta superior y pude comprobar que en la casa no parecía haber nadie más que yo. Y digo parecía, porque por el camino había dejado sin inspeccionar aquellas salas en las que la puerta estaba cerrada. Si alguien andaba escondiéndose de mi, ¿por qué iba yo a querer descubrirle?...

En la tercera planta encontré varios somieres de muelles y de nuevo varias estanterías volcadas y revistas regadas por todas partes. Además, una golondrina que había anidado en el foseado de escayola del techo, asustada, no paraba de revolotear de un extremo a otro del distribuidor.

Y ahora viene lo mejor. Llevaba ya algo más de media hora dentro de la casa y mientras tomaba fotografías de las características mansardas, comienzo a escuchar ruido de voces y pasos en la escalera. No me dio casi tiempo ni de acojonarme cuando tres yoncarras, de entre 25 y 30 años, llegaron hasta donde yo estaba. Pero lo cierto es que iban tan ensimismados en su conversación y en sus cosas, que no se habían percatado de mi presencia; así que, como no me quedaba otra, decidí saludarles:

- Buenas tardes, chicos. - Les dije, tratando de sacar una voz lo más varonil posible.
- ¡Anda, mi vieja! Pero si hay un hombre aquí... - Respondió uno de ellos, en un tono que a mí me pareció desafiante. E inmediatamente otro, al verme con el casco de obra, dijo:
- ¿Qué pasa? ¿qué vais a restaurarla?
Entonces vi la luz... ¡Qué va! Al final los propietarios han decidido demolerla. - Les dije.
- Mejor. - Respondió escuetamente.
- Y a mi me han mandado de la ingeniería para que haga un informe fotográfico del estado en que se encuentra. - Continué.
- Oye, no vayas a llamar a la guardia civil, - dijo el tercero, que hasta el momento se había limitado a observarme atentamente - tan sólo hemos venido a fumarnos unos cigarritos.
- ¡Cigarritos y una poca polla! - Pensé, porque lo que les dije fue que no se preocupasen, que por mí podían hacer lo que les diese la gana, pero que tuviesen mucho cuidado de por donde pisaban, pues la estructura del edificio estaba seriamente dañada y no sería raro que se viniese abajo antes de que nos diese tiempo a demolerlo.

A continuación se encerraron en el cuarto que queda a la izquierda del desembarco de la escalera y yo di por finalizada mi sesión fotográfica. Bajé las escaleras bien ligerito y hasta que no me vi fuera de la casa no respiré tranquilo.

Para terminar, os dejo un par de videos que grabé en el interior de la casa. El primero en la planta intermedia y el segundo en la planta superior.



Actualización del 24 de agosto de 2010:

Tal y como se cuenta en un reciente artículo publicado por el diario alicantino informacion.es:

"La mansión la mandó construir en 1903 el matrimonio formado por José Gil Blanco y Francisca López Bravo-Alonso. Hasta los años 70 sus hijas Josefa y Asunción Gil Bravo-Alonso pasaron largas temporadas en ella junto a varios de sus descendientes. Durante la Guerra Civil se produjo, sin embargo, un paréntesis en su uso porque el edificio pasó a ser hospital para enfermos infecciosos."

Así mismo, el citado artículo informa de que, tras décadas de abandono, la mansión será por fin rehabilitada por la firma Canto y Ferrando S.L. a la que la Generalitat y el Ayuntamiento han concedido los permisos necesarios para construir una gasolinera con multitienda cerca de la casa, condicionada a la rehabilitación de ésta.

Actualización del 27 de junio de 2011:


Fachada principal de la casa tras su restauración. Fotografía tomada por Óscar Martín.

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