martes, 2 de septiembre de 2008

El Algarve: viaje a los confines de Europa

El Algarve es el lugar más al oeste de la Europa continental. Su nombre proviene del árabe Al Gharb y se puede traducir como la tierra por donde se pone el sol. Nosotros aprovechamos nuestra estancia en Huelva para recorrer su costa.

Tavira, a menos de 40 kilómetros de España, es nuestra primera parada. Conocida como la ciudad de las mil iglesias, Tavira reposa antiquísima junto al río Séqua, que divide a la ciudad en dos partes. Un puente romano las comunica y a partir de éste el río Séqua cambia su nombre por el de Gilao. En la orilla derecha se encuentra el centro histórico, de bellas callejuelas estrechas y empinadas que llevan hasta un castillo que data de la época romana. Excelente baluarte desde donde pueden contemplarse los famosos tejados a cuatro aguas, popularmente conocidos como tejados de tijera (telhados de tesoura), que son la imagen más típica de la región.

Siguiendo nuestra ruta hacia el oeste llegamos a Faro, la capital del Algarve, protegida por el cordón dunar que forman las islas de la Ría de Formosa. Su historia está marcada por innumerables terremotos, incendios, saqueos de piratería y acciones militares. Se desconoce la exactitud de su origen, pero hay quien defiende que en este lugar estuvo la mítica ciudad romana de Ossonoba. Las casas encaladas, los tejados a cuatro aguas, los arcos y las callejas estrechas son rasgos definitorios de su arquitectura. Pero sin lugar a dudas su mayor atractivo reside en el cercano Parque Natural de la Ría de Formosa, un laberinto de dunas, lagos de agua dulce, bosques de coníferas, salinas y playas vírgenes, que sirven de cobijo a miles de aves y que convierten a la Ría de Formosa en uno de los humedales más importantes del sur europeo. No es de extrañar que en esta atmósfera hayan surgido multitud de mitos y leyendas, como la de Floripes, una mora encantada, muy bella, de la que cuentan que en determinadas noches puede oírse su lamento, suplicando que la desencanten y prometiendo a cambio felicidad y riqueza. La dificultad reside en las duras pruebas necesarias para tal empresa: ir a pie con una vela encendida hasta una de las islas y regresar, durante la marea baja. En el caso de que la vela se apague durante el trayecto, el aventurero será sumergido por las aguas.

Nuestra siguiente parada, Lagos, en la orilla derecha de la desembocadura del río Bensafrim, sirvió desde su origen de puerta hacia el Mediterráneo y sigue siendo hoy en día un lugar de encuentro de pueblos de todos los continentes. De su amplia bahía partió Gil Eanes, el primero en doblar el Cabo Bojador, en 1434, iniciando así la época de los grandes descubrimientos. En sus aguas se escondieron corsarios, como Sir Francis Drake, atraídos por los galeones que llegaban cargados de oro y piedras preciosas de las Américas o de especias de las Indias. En la actualidad, Lagos, es un importante centro turístico, al que llegan cada año miles de veraneantes, sobre todo del centro y del norte de Europa. Su casco antiguo, íntegramente peatonal, está repleto de restaurantes, cafeterías, pizzerías y heladerías; pero su mayor atractivo quizás sean sus playas, de hermosos acantilados, arenas doradas y aguas cristalinas, como Punta de Piedade, Porto de Mos o Playa da Luz, entre otras.

Tomando la carretera N125 nos adentramos en la Reserva Natural de la Costa Vicentina, hasta llegar a Sagres, en los confines del continente europeo. Una pequeña ciudad de ambiente algo hippie, surfero y amante de la vida natural. Allí visitamos su fortaleza, uno de los monumentos de mayor aura de todos cuantos existen en Portugal. En su Escuela Náutica se inventó la carabela, se perfeccionó la nao, se mejoraron las referencias astronómicas y las cartas de navegación y se desarrollaron las técnicas de navegación en alta mar. Allí se formaron los grandes navegantes que abrieron las rutas alrededor del mundo en los siglos XV y XVI, como Cristóbal Colón, Bartolomé Díaz o Vasco da Gama.

Una pequeña carretera, que bordea la preciosa ensenada de Beliche, nos lleva hasta el cabo de San Vicente, donde el suelo del viejo continente se interrumpe de pronto, cruentamente, en forma de acantilado de 60 metros sobre un agua oscura y misteriosa. Hasta él se desplazan cada atardecer decenas de jóvenes, peregrinos que vienen a contemplar una puesta de sol mística y sobrecogedora. Provistos de cervezas, ropa de abrigo y cámaras digitales, se van regando por las rocas, a los pies de un majestuoso faro, aquellos que quieren sentir una experiencia extrasensorial, dejándose calar por los aromas salinos del mar y la música de sus rompientes.

Sin duda un lugar imponente y mágico del que ya, en el siglo IV, el romano Rufus Festus Avienus dijera:

"Allá donde declina la luz sideral, emerge altanero el Cabo Cinético, punto extremo de la rica Europa, y entra por las saladas aguas del Océano poblado de monstruos. Se sigue un promontorio, que asusta por sus roquedos, consagrado a Saturno. Hierve el mar encrespado y el litoral rocoso se prolonga extensamente".

6 comentarios:

Amiga Atlántica dijo...

Buenísimo, buenísimo artículo del Algarve, sí Señor, te ha quedao perefecto Ingelmo, para que todos nos podamos hacer una idea de las maravillas que has podido encontrarte por esas sureñas tierras portuguesas.
Qué contraste tan grande con el Portugal del norte que es el que mejor conozco!!!
La foto de la Playa de la Luz inita a visitar la zona sin ningún tipo de excusa.
Un cordial saludo gallego

ingelmo dijo...

Muchísimas gracias, Mar. La verdad es que no me ha llevado poco tiempo escribirlo, pero bueno aquí está.

Bienvenida de nuevo a la blogosfera después de esas estupendas vacaciones naúticas. Espero poder ver pronto fotos en tu site.

Ah, una cosa, la playa de la foto es la de Beliche, en Sagres. Playa da Luz estaba abarrotada de turistas.

alyohara dijo...

hermoso e incoparables paisajes, te dejo mis besos un poco de luz...

Anadell dijo...

todo una maravilla... el edificio que aparece cmo se llama? esta divinooo

ingelmo dijo...

Anadell,

si te refieres al edificio con la fachada alicatada en verde, la verdad es que no tengo ni idea de si tiene nombre...

El caso es que me llamó mucho la atención.

Si alguien pasa por aquí y conoce el edificio, por favor que nos cuente sobre él.

Jimena dijo...

El edificio de la fachada verde está en Lagos y es una libreria. La verdad q Lagos es precioso, este año repito otra vez.

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